Celia relata su tormentosa infancia marcada por la violencia y las agresiones constantes entre sus padres. Desde temprana edad, experimentó pesadillas y pensamientos de muerte, llegando a escuchar voces de familiares fallecidos que la aconsejaban.
La adolescencia de Celia se vio signada por la agresividad, impulsividad y pensamientos suicidas. La tensión familiar se intensificó con la pérdida de empleo de su padre, generando un ambiente de guerra constante en el hogar.