Bolivia comienza a recuperar la normalidad tras más de siete semanas de protestas y bloqueos de carreteras, aunque persisten nueve puntos de bloqueo, principalmente en Cochabamba.
El estado de excepción, decretado por el presidente Rodrigo Paz, prohíbe el bloqueo de calles y carreteras, y ha sido complementado con operativos policiales y militares. La población civil y los manifestantes, tras 50 días de bloqueo, muestran cansancio, lo que ha contribuido al retorno paulatino a la normalidad.
Las autoridades han liberado rutas estratégicas, permitiendo el ingreso de camiones con carga esencial como alimentos, insumos médicos y combustible, aliviando la amenaza de una crisis humanitaria en La Paz y El Alto. Sin embargo, los grupos movilizados mantienen su rechazo al acuerdo alcanzado con la Central Obrera Boliviana.