En Bolivia, se cumplen dos meses de interrupción de la vida cotidiana debido a cortes de rutas y manifestaciones. El presidente Rodrigo Paz enfrenta el desafío de modificar legislaciones y actuar en las calles.
Se declaró el estado de excepción para liberar las rutas, ante protestas que pedían la renuncia de Paz y otras que solicitaban auxilio por las consecuencias de los bloqueos en el suministro de alimentos, insumos sanitarios y energéticos.