Se analiza el descargo de Nicolás Ochiato sobre la polémica en Luzu TV, destacando su intento por blanquear la situación y su negativa a eludir el tema. Se menciona que su programa tuvo picos de audiencia tras el escándalo.
Se cuestiona la reacción de Ochiato, tildándola de individualista e impulsiva, más propia de una persona reaccionando desde su casa que de una empresa de medios. Se contrasta su postura con la supuesta necesidad de una respuesta corporativa.
Se reporta que, según la gerencia de Luzu TV, no hubo despidos adicionales y que Nicolás Ochiato se encuentra bien, desmintiendo rumores sobre ataques de pánico.
Se revela una comunicación entre Ochiato y Lionel Messi, aunque se desconoce la naturaleza de la misma. Se descarta la posibilidad de que Messi intervenga para mediar en el conflicto.