Ana Rosenfeld reafirmó su postura a favor de la cuota alimentaria, calificándola de "sagrada". Explicó que, como abogada, su deber es defender los derechos de su cliente, Wanda Nara, y que no hay lugar para negociaciones si la otra parte no muestra voluntad de cumplir.
Rosenfeld negó rotundamente tener cualquier tipo de relación con el juez o el fiscal, y atribuyó las acusaciones a un intento de desprestigiarla. Con 52 años de carrera, aseguró que su ética profesional es intachable y que no se dejará "embarrar".