El programa "Cielos abiertos" inició un segmento dedicado a la interpretación del Sermón del Monte de Jesús, centrándose en las bienaventuranzas.
Se destacó la primera bienaventuranza: "Dios bendice a los que son pobres en espíritu porque el reino de los cielos les pertenece". Se explicó que ser "pobre en espíritu" no se refiere a escasez espiritual, sino a reconocer la necesidad constante de Dios y a estar abierto a aprender y crecer espiritualmente, en contraposición a la autosuficiencia o el orgullo.
La segunda bienaventuranza, "Bienaventurados los que lloran porque serán consolados", se abordó explicando que Dios ofrece un consuelo personal y sanador ante el dolor, no solo palabras de lamento. Se enfatizó que este consuelo divino restaura el alma y sana las heridas emocionales.
Finalmente, se presentó la tercera bienaventuranza: "Dios bendice a los que son humildes porque ellos heredarán la tierra". Se subrayó que la humildad, entendida como la disposición a seguir aprendiendo y siendo corregido, es clave para recibir las bendiciones terrenales y para medir la estatura espiritual en el reino de los cielos. Se contrastó la humildad con el orgullo, que impide el crecimiento y la recepción de las bendiciones divinas.