La obra de René Lalique se caracterizó por su singular creatividad, inspirada en elementos de la naturaleza como insectos y flores, así como en figuras fantásticas extraídas de la literatura.
Sus diseños, que combinaban materiales como el esmalte, vidrio y piedras semipreciosas, dieron lugar a piezas icónicas del Art Nouveau y el Art Déco, consolidándolo como un referente indiscutible en el mundo de la joyería.