Se presenta un recorrido hacia las Cataratas del Niágara, descritas como una maravilla del mundo y un lugar donde "el agua retumba".
Las cataratas, nombradas por el río Niágara, se bifurcan en la isla Goat, marcando la frontera entre Estados Unidos y Canadá. En el lado estadounidense se encuentran las American Falls y el Velo de Novia; en el lado canadiense, el Salto de la Herradura (Canadian Falls).
Se explica que el torrente ha erosionado la roca a lo largo de los siglos, provocando que las cataratas retrocedan kilómetros y dejen una profunda cañada.
Se menciona a Louis Hennepin como el primer europeo en ver las cataratas en 1678 y se cita un poema de José María Heredia dedicado a la majestuosidad del lugar.