Se plantea la duda sobre la procedencia del dinero de Jessica Asirio, sugiriendo que proviene de empresarios y que su aparente victimización esconde una realidad de corrupción.
Se describe un patrón donde mujeres son utilizadas como "carnada" para obtener dinero de políticos y contrabandistas, asociando a estas mujeres con la "mafia". Se mencionan lujos como relojes Patek Philippe y autos de alta gama como indicadores de esta red.
Se hace una fuerte crítica a la figura de la "mujer de la mafia", describiéndola como un instrumento de poder y posesión para los hombres, y se menciona la existencia de catálogos con mujeres y precios.