El precio de la gasolina ha aumentado significativamente en Estados Unidos, generando críticas por la falta de registro oficial de estos incrementos. Se reportan precios promedio de 4.23 dólares por galón, con variaciones considerables según el estado.
Según la Universidad de Brown, los estadounidenses pagaron cerca de 60 mil millones de dólares más por gasolina y diésel desde el inicio del conflicto, lo que se traduce en unos 460 dólares adicionales por hogar. El Club Automovilístico de Estados Unidos informa que el precio promedio por galón ha subido de 2.98 a cerca de 4 dólares.
La guerra se suma a una crisis preexistente del costo de vida, afectando también los precios de fertilizantes (47% de aumento) y el costo de la vivienda, lo que podría tener un costo político para la administración de Donald Trump, cuyos niveles de aprobación han disminuido.