En Brevik, Noruega, se encuentra la primera planta cementera del mundo que ha implementado un sistema para capturar y neutralizar las emisiones de dióxido de carbono (CO2). La planta produce más de un millón de toneladas de cemento al año, un proceso que tradicionalmente genera enormes cantidades de CO2.
Este avance tecnológico representa un hito en la industria cementera, buscando reducir significativamente el impacto ambiental de su producción. La efectividad de este nuevo sistema será clave para determinar si puede ser replicado en otras plantas a nivel mundial.