El delito de lavado de dinero tiene una pena de 3 a 10 años, mientras que el enriquecimiento ilícito prevé de 2 a 6 años. La pena mínima de 3 años para el lavado de activos implica que, eventualmente, quienes sean condenados podrían no ir presos.
Los agravantes para que no se considere el mínimo de la pena estarán ligados a la función de la justicia en la investigación y al rol que cumplía cada involucrado. Si Jessica Sirio conocía el origen ilícito del dinero que se lavaba, podría ser considerada parte de la red, independientemente de su vínculo matrimonial.