Se cuestiona la lentitud de la justicia en casos de corrupción, como los de Sarralde y Klerich, sugiriendo que la difusión de videos como el de Jessica Sirio busca distraer a la opinión pública del dinero "obsceno" de los políticos.
Se reflexiona sobre la sensación de impunidad y la falta de acción concreta, a pesar de que los videos llevan años circulando en la justicia. La aparición de este material, sumado a otros escándalos, genera indignación y la percepción de que "nunca pasa nada".