Se debate el uso de la enfermedad de Martín Insaurralde, quien superó un cáncer, como herramienta de campaña política por parte del kirchnerismo. Se cuestiona la ética de utilizar una dolencia tan seria para fines electorales.
La discusión se centra en si es apropiado vincular la recuperación de Insaurralde de su enfermedad con su carrera política, y se critica la estrategia de utilizar aspectos personales sensibles en el ámbito de la política.