Un innovador bozal ergonómico está revolucionando la fruticultura en Uruguay al permitir la integración sustentable de ovejas y cabras en plantaciones frutales. Este dispositivo, exportado a 28 países, evita que los animales dañen la estructura de los árboles jóvenes, previniendo enfermedades y asegurando la producción.
María Noel, fruticultora uruguaya, implementó el silvopastoreo con ovinos en su predio. Estela Huertas, experta en bienestar animal, validó el diseño del bozal, asegurando su compatibilidad con el bienestar animal y destacando la mejora en la condición corporal y ganancia de peso de los animales. El bozal técnico, desarrollado por el productor Martín Guarini y su socio Diego Fraga, permite que las ovejas consuman el pasto sin dañar los cultivos, como limones.
El desarrollo del sistema CAI, que incluyó 18 meses de diseño, impresión 3D y 40 prototipos, priorizó tres pilares: el cuidado de los árboles, el medio ambiente y el bienestar animal. Los materiales utilizados incluyen plásticos reciclados, buscando un equilibrio entre seguridad, resistencia y sostenibilidad.
La tecnología ha permitido a Guarini reducir costos operativos al eliminar el uso de herbicidas y fertilizantes, promoviendo sistemas agrícolas sólidos que benefician al productor tanto económica como ambientalmente. El bozal no solo reduce el uso de químicos, sino que también mejora el valor de la fruta orgánica.