Los líderes europeos reanudaron las negociaciones sobre el presupuesto comunitario para 2014-2034, estimado en dos billones de euros.
Alemania, uno de los países más ricos, aboga por reducir las cifras aportadas y recibidas, argumentando que la propuesta actual es "demasiado ambiciosa".
El debate se centra en la disparidad entre las contribuciones de los países ricos y los beneficios de los países más pobres, una tensión recurrente en cada ciclo presupuestario.