Los líderes europeos retomaron las negociaciones sobre el presupuesto comunitario para el período 2028-2034, estimado inicialmente en 2 billones de euros. Este presupuesto abarca desde el apoyo a agricultores hasta el desarrollo de nuevas tecnologías y programas de intercambio estudiantil.
La discusión recurrente se centra en la contribución de los países miembros: los más ricos aportan más de lo que reciben, mientras que los más pobres reciben más de lo que aportan. Alemania, perteneciente al primer grupo, aboga por la reducción de estas cifras, considerando la propuesta actual "demasiado ambiciosa en su alcance abstracto" y solicitando un debate sobre la estructura de ingresos y gastos.