Barak Mikhail detalla las tensiones hídricas en Medio Oriente, donde Turquía, como país río arriba, ejerce poder sobre Irak y Siria al controlar el flujo de agua de ríos clave. En los años 90, Turquía redujo el caudal de agua hacia Siria como medida de presión política, evidenciando cómo el control del recurso hídrico se traduce en poder geopolítico.
Estas dinámicas se suman a las tensiones políticas preexistentes entre países árabes y con Israel, haciendo del agua un elemento central en la configuración regional y una fuente constante de conflicto.