Se diferenció la prostitución, que puede ser una elección de vida para algunas personas, de la trata de personas, que implica esclavitud y abuso.
Se enfatizó que la trata de personas es un delito aberrante que somete a las víctimas contra su voluntad, a diferencia de la prostitución ejercida libremente.
Se señaló que la trata de personas a menudo va de la mano con otros delitos, como la venta de drogas, y que se basa en engaños, amenazas y coacción.
Se aclaró que no se emite un juicio de valor sobre la prostitución, sino que se busca diferenciarla claramente de la trata, que implica explotación y violencia.