La tesis principal sostenida por los representantes de la familia de Loan es que el niño no se perdió, sino que fue sustraído, y el delito de sustracción se mantiene vigente mientras no aparezca.
Se acusa a los primeros siete imputados de ser partícipes necesarios en la desaparición, y a los diez restantes de haber colaborado en la continuidad del delito y el entorpecimiento de la causa.
Se cuestiona la validez de la cámara GESEL, ya que se sospecha que el contenido fue sugerido a los niños para declarar sobre un encapuchado.