El precio de la gasolina ha aumentado significativamente en Estados Unidos desde el inicio de la guerra con Irán, generando malestar y críticas por la aparente falta de control de las autoridades.
Según la Universidad de Brown, los estadounidenses pagaron cerca de 60 mil millones de dólares más por gasolina y diésel, lo que se traduce en unos 460 dólares adicionales por hogar.
Este aumento del costo de vida, sumado a la suba de precios de fertilizantes y tasas hipotecarias, podría tener un costo político para la administración de Donald Trump.