El Senasa certifica la exportación de cítricos mediante un riguroso proceso que abarca desde la inscripción del productor hasta la inspección final de consolidación. Se elaboran protocolos de exportación específicos para cada país, basados en un análisis de riesgo de plagas.
Se realizan monitoreos a campo, trampeos y se emiten documentos de tránsito vegetal para garantizar la trazabilidad. En los empaques, se implementan puntos de control y muestreo, culminando con una inspección que, de cumplir los requisitos, otorga el certificado fitosanitario.