Se cuestionó la celebración de algunos expresidentes de clubes argentinos durante el campeonato del mundo, incluso alguno festejando goles de Arabia Saudita.
Se planteó la idea de que algunos festejan en "contra de la patria" o la selección, sugiriendo que podría haber motivaciones económicas, como recibir favores de un "jeque árabe".
Esta actitud contrasta con el fervor patriótico que se espera en un evento de esta magnitud, generando debate sobre la lealtad y las prioridades de ciertas figuras del deporte.