El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción tras casi 60 días de bloqueos y protestas lideradas por la Central Obrera y trabajadores cocaleros. Paz acusa al expresidente Evo Morales de orquestar las manifestaciones para dar un golpe a su administración.
El país despertó con esta medida mientras el gobierno considera agotadas las vías de diálogo. Se buscará una solución a través de la Comisión del Diálogo, responsabilizando a los líderes de las protestas por mantener a los bolivianos "de rehenes".