Se reflexiona sobre la vida de las parejas de los futbolistas de alto rendimiento, siguiendo la línea de un comentario de Laura Ubfal sobre la falta de vida propia.
Se argumenta que estas mujeres acompañan el sueño de sus parejas, sostienen la familia y crían hijos, lo cual es un rol "súper privilegiado" pero también conlleva dificultades no siempre visibles.
Se compara la situación con llevar una casa vacía, sugiriendo que, a pesar de los privilegios, también enfrentan momentos difíciles y la necesidad de apoyo.