La decisión iraní de reabrir parcialmente el Estrecho de Ormuz bajo un sistema de autorización previa de 48 horas indica que, si bien Irán tiene buena voluntad para el acuerdo con Estados Unidos, sigue marcando los ritmos y límites de la cooperación. Esto ocurre ante anuncios de Donald Trump que no han sido amigables.
Irán reabre el estrecho manteniendo cierto control formal, aunque ha aceptado no cobrar peajes durante 60 días. La situación subraya la tensión y la cautela en las relaciones bilaterales.