Se reflexiona sobre el concepto de "desgaste" en la guerra entre Rusia y Ucrania, tanto en términos económicos como militares y humanos. Se señala que la invasión se extiende hasta la capital rusa, Moscú, generando un impacto significativo en la población.
Se discute la aparente falta de interés global en el conflicto, contrastándola con la atención mediática que reciben otros temas. Se advierte que la prolongación de la guerra y la continua violencia podrían llevar a una banalización del sufrimiento humano.