El pueblo rural de Gainesville, Texas, se presenta sorprendentemente tranquilo, con negocios cerrados y poca gente en las calles, contrastando con la expectativa de la cercanía del evento mundialista.
Los pocos habitantes consultados indican que la mayoría de la gente está trabajando o que los comercios cierran temprano, generando una atmósfera de calma inusual en vísperas de un evento de gran convocatoria.