La guerra en Ucrania continúa sin un fin a la vista, con análisis que sugieren que Putin tiene dificultades para aceptar la paz por cuestiones de imagen y orgullo, especialmente tras las recientes declaraciones de Zelensky y los ataques ucranianos a territorio ruso. La producción masiva de drones por parte de Ucrania y su capacidad de decisión autónoma a través de inteligencia artificial marcan un nuevo escenario bélico.
Mientras tanto, las conversaciones entre Trump y Zelensky, y el papel de Europa y Estados Unidos en el conflicto, son puntos clave de análisis. Algunos expertos opinan que el interés de estas potencias podría no estar en el fin inmediato de la guerra. La situación económica de Rusia, golpeada por sanciones, y la presión sobre su infraestructura crítica, como la refinería de Kapotnia, añaden complejidad al panorama.