Se narra la experiencia de un embarazo y parto, destacando que el segundo hijo, Teo, no fue buscado inicialmente. El embarazo, aunque lindo, fue más pesado por tener otra hija pequeña. El parto tuvo una complicación inesperada: el bebé requirió cuidados en terapia intensiva y necesitó un respirador artificial.
El momento del nacimiento fue muy duro, especialmente al ver al bebé conectado y con asistencia respiratoria. La madre relata que, a pesar de haber estado presente en el parto, los primeros meses fueron difíciles debido a la poca disponibilidad del padre, quien debía alternar entre el hospital y el cuidado de Nina. La presencia y apoyo del padre fueron cruciales para la gestión del hogar y el cuidado de la hija mayor.