Se analiza la postura de Evelyn Botto frente a las denuncias de acoso contra Mario Pergolini, debatiendo si su negativa a opinar va en contra de sus principios feministas.
Se compara su reacción con la de otras figuras públicas que han apoyado a mujeres denunciantes, como Griselda Siciliani. Los panelistas discrepan sobre si Botto debería pronunciarse o si su silencio es justificable por respeto a su empleador.
Se cuestiona la selectividad de la indignación y el apoyo en casos de acoso, y se debate si la postura de Botto es coherente con su activismo feminista o si prioriza su situación laboral.