La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha tenido un impacto paradójico: si bien generó preocupación en Bruselas por la pérdida de un miembro influyente, también fortaleció internamente a la UE. La Unión aprendió a manejar la ansiedad y logró una mayor cohesión entre los países miembros a partir de la ruptura.
El profesor Tamayo Gómez considera que la experiencia del Brexit ha sido interesante para la UE, demostrando que la salida de un miembro tan importante, con peso en el Consejo de Seguridad de la ONU y como potencia económica y de seguridad, no la debilitó institucionalmente, sino que, por el contrario, fortaleció su unidad interna.