Carla, testigo clave en la causa por el femicidio de Agostina, reafirma su hipótesis de que el crimen está relacionado con drogas y critica a la madre de la víctima por su silencio.
Describe a Soledad Andreani como una figura ambigua, capaz de brindar ayuda pero también prepotente, y confirma que ella conseguía clientes y gestionaba la venta de drogas y bebidas en el local "Huachitas".
Carla relata experiencias harrowing de explotación sexual, incluyendo intentos de drogarla para facilitar abusos, y señala que muchas de sus compañeras eran menores de edad.
A pesar del riesgo, Carla decidió hablar para aportar claridad a la investigación y dar paz a la memoria de Agostina, sintiendo que la madre de la víctima debería hacer lo mismo.