Se expone la marcada diferencia entre la vida en la comunidad y la ciudad, donde en esta última existen tiendas accesibles para comprar provisiones como harina y galletitas, algo inexistente en la zona rural.
Los habitantes sienten que las autoridades gubernamentales solo los visitan para constatar su situación sin ofrecer soluciones reales, y expresan su frustración por la falta de reconocimiento como los primeros habitantes de la zona.