Lorena Candia relata la profunda manipulación psicológica a la que fue sometida por su ex pareja, el médico Massini, durante su relación.
Massini la convencía de que los hechos de violencia no habían ocurrido, que ella estaba loca y que nadie le creería. Esta manipulación llevó a Candia a dudar de su propia percepción y a sentirse culpable por los conflictos.
La víctima describe cómo llegó a creer que estaba loca, lo que la llevó a aislarse, perder amistades y trabajo, y a pedirle perdón a su agresor, normalizando la situación de abuso.