Se revivió un viejo conflicto entre Fernanda Iglesias y Luis Ventura, relacionado con la publicación de fotos del cadáver de Jasmine de Gracia tras su fallecimiento.
Iglesias acusó a Ventura de haber comprado y publicado dichas fotos, mientras que Ventura negó rotundamente la acusación, calificándola de "trifulca discursiva". Se debate sobre los límites del periodismo y la ética en la difusión de material sensible.