Drones ucranianos atacaron una importante refinería de petróleo en Moscú, en lo que se considera el mayor ataque a la capital rusa desde el inicio de la guerra. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky afirmó que este acto es una respuesta a los bombardeos rusos sobre Kiev que dañaron un monasterio.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, advirtió que Moscú responderá con ataques a gran escala. Las imágenes del ataque muestran un gran incendio y un espeso manto de humo sobre la ciudad, lo que llevó al cierre de autopistas y la cancelación de vuelos.
Zelensky declaró que "si Ucrania arde, su Moscú también arderá", subrayando la determinación ucraniana ante la agresión rusa. La OTAN, por su parte, aumenta su capacidad de respuesta ante la escalada del conflicto.