Una fuerte tormenta con intensa actividad eléctrica se desató en Dallas, Texas, generando preocupación y la suspensión de un evento deportivo al aire libre. Los rayos caían a pocos kilómetros a la redonda, creando un ambiente de tensión y riesgo.
Las condiciones climáticas obligaron a la suspensión del evento hasta nuevo aviso, como medida de precaución ante la peligrosidad de la tormenta. La actividad eléctrica era tan intensa que incluso afectaba a las cámaras de televisión que cubrían el suceso.