Una intensa tormenta azota Dallas, con fuertes vientos, lluvias torrenciales y una notable actividad eléctrica. Los rayos impactan con frecuencia en los edificios de la zona, creando un espectáculo impresionante pero también potencialmente peligroso.
A diferencia de otras ciudades, Dallas parece estar preparada para este tipo de fenómenos climáticos, con una infraestructura diseñada para soportar condiciones extremas. Sin embargo, no se emitieron alertas específicas a los celulares, lo que podría haber tomado por sorpresa a algunos residentes y visitantes, incluyendo a los argentinos que se encuentran en la ciudad.