La creatividad de René Lalique se extendió a esculturas, lámparas y frascos de perfume, todos realizados en vidrio con una técnica de altísima perfección. Su trabajo en este material se centró a partir de 1908, abandonando por completo la joyería.
Su estilo inconfundible trascendió fronteras. Actualmente, la marca Lalique continúa reinventando su legado a través de objetos decorativos, diseño de interiores, joyería, fragancias y arte.