En Cachemira, administrada por Pakistán, se ha producido un cierre forzoso de comercios a raíz de intensas protestas que han dejado más de 20 muertos en menos de dos semanas. Los enfrentamientos entre autoridades locales y partidarios de un comité recientemente prohibido generan un delicado desafío para Islamabad.
Mientras Pakistán critica la gestión de la disidencia por parte de Delhi en la Cachemira administrada por India, ahora enfrenta la ira popular en el territorio bajo su propio control, evidenciando la complejidad y tensión social en la región.