Marta evocó su juventud, describiendo una vida social activa y vibrante en Buenos Aires.
Recordó con nostalgia los tiempos en que salían a bailar tango, frecuentaban cabarets y tanguerías, destacando que en aquel entonces había muchos lugares para disfrutar de la noche.
Contrastó esa época con la actualidad, donde considera que las opciones de entretenimiento nocturno son más limitadas.