Se reportan largas filas en la estación Constitución para vincular el certificado de discapacidad con la tarjeta SUBE, a pesar de un comunicado de la Secretaría de Transporte que aseguraba la continuidad de su uso. Los usuarios expresan su indignación y frustración ante la burocracia y las complicaciones generadas por el gobierno, sintiéndose maltratados y vulnerados en sus derechos.
Los testimonios recogidos en la estación reflejan la dificultad para viajar y la pérdida de tiempo, con quejas directas hacia el presidente por "complicar la vida". Se cuestiona por qué el gobierno "pisotea los derechos de cada uno", calificándolos de "cobardes".