Javier Fernández Lima expresa incredulidad ante la revelación de que un compañero de colegio de Diego, de apellido Graff, estaría implicado en su desaparición y muerte.
Javier comenta que ni él ni los compañeros de Diego podían creer que Graff, el dueño de la casa donde se encontraron los restos, estuviera involucrado. La familia sigue buscando respuestas y justicia, a pesar de las dificultades legales.