Un heladero en Líbano describe la crítica situación: "Se convirtió en agua, no hay electricidad. Pago la luz, pero no tengo ganancias". Relata cómo los cortes de luz afectan su negocio y la vida cotidiana, especialmente en verano.
El comerciante pagó 50 millones de libras libanesas por helado que se derritió debido a la falta de electricidad, evidenciando las graves consecuencias de la crisis en la vida personal y económica.