Se reflexiona sobre el desprestigio del periodismo y cómo la aspiración de ser "youtuber" o "influencer" ha reemplazado el interés por la profesión periodística en las nuevas generaciones.
Se critica que muchos jóvenes buscan la fama y la creación de contenido en redes sociales sin la debida formación ni responsabilidad que requiere el oficio de comunicar.
Se hace un llamado a los dueños de las empresas de medios para que asuman su responsabilidad y defiendan la seriedad de la profesión.