El grupo Neus emerge como un actor clave en los negocios derivados de la concesión de la hidrovía, expandiendo su influencia a través de subcontrataciones y adquisiciones estratégicas en diversos sectores, incluyendo energía.
Se señala la opacidad en torno a la figura de Santiago Caputo, funcionario que, según se menciona, no presenta declaración jurada y opera en un entorno de negocios de gran envergadura, como esta privatización de la era Milei.
El segmento también alude a presuntas irregularidades en las declaraciones juradas de Manuel Adorni y cuestiona la falta de rendición de cuentas de funcionarios, en el marco de un proceso licitatorio que involucra miles de millones de dólares.