La madre de Claudio Barrelier, Viviana, y su mujer, Marianela, se encuentran en una situación de vulnerabilidad y temor tras los eventos relacionados con el femicidio de Agostina.
Ambas se acercaron a la vivienda de Barrelier en medio de un allanamiento, visiblemente angustiadas y con el temor de que la casa sea incendiada. Se sienten desprotegidas ante la repercusión mediática y social del caso, y han recibido mensajes intimidatorios.
Se menciona la posibilidad de que la hija menor de Marianela, de 11 años, sea sometida a una Cámara Gésel para determinar si sufrió algún tipo de abuso, aunque la madre podría negarse a autorizarla.
La situación de la familia Barrelier es delicada, marcada por el miedo y la exposición pública en el marco de una investigación compleja que involucra narcotráfico y trata.