La madre y la mujer de Claudio Barrelier, Viviana y Marianela respectivamente, se acercaron a la vivienda del acusado en medio de un allanamiento, mostrando visible angustia y temor.
Ambas, cubiertas con barbijos y encapuchadas, buscaron ingresar a la propiedad, presuntamente para verificar su estado y ante el temor de que sea incendiada. Se especula que podrían haber ido a buscar pertenencias, documentos o medicamentos.
Se conoció que existió una conversación telefónica entre Barrelier y Faceta en la madrugada, donde este último habría contenido a Melisa mientras esta realizaba una denuncia. Faceta es una figura clave en la investigación y se menciona que tiene una declaración sobre lo sucedido.
La presencia de las familiares en el domicilio, en un contexto de alta tensión y con rumores de posibles represalias, subraya la gravedad de la situación.