Estados Unidos enfrenta una escasez en su producción armamentística, con una demanda que supera la oferta. Ante esto, el presidente Donald Trump activó la Ley de Producción de Defensa para incrementar la fabricación de armas y municiones.
Esta medida responde a la necesidad de reponer el material bélico distribuido en conflictos recientes, como la guerra entre Ucrania y Rusia, y la situación en Israel.
Trump señaló que los últimos días de guerra han sido brutales y costosos, con un gasto de 200 millones de dólares en bombas en solo dos días. A pesar de esto, altos funcionarios del Pentágono aseguraron que el país cuenta con los recursos necesarios para afrontar crisis globales.